sábado, 4 de enero de 2014

Vivaz.

A veces me pregunto qué misterio tiene caminar por los senderos que la tierra nos dibuja. A veces, y solo a veces, pienso por qué nos regalan el mejor tesoro de todos, la vida, para más adelante, en el momento más inoportuno arrebatárnosla, quizás no nuestra vida, sino una más dolorosa, una querida, una esencial.
Me gustaría, y supongo que como a todos, conocer el propósito de respirar un aire que mañana desaparecerá, de vivir un tiempo que nunca más se va a volver a repetir y de aventurarnos a participar en este enrevesado juego de recuerdos y emociones, cuando el resultado final siempre es el mismo. Un singular recreo en el que la única regla, norma, obligación y ley para todos los partícipes es obtener todos ellos un mismo "Game Over", independientemente de la puntuación con la que hayas conseguido llegar a él.
Quizás el secreto radique en la misma contradicción que supone vivir; la contradicción de ponernos a jugar en un tablero con una única y solitaria casilla de llegada. Quizás el secreto de este juego, en contra de todos los demás hasta ahora conocidos, resida en ya conocer su final antes de empezar si quiera a jugar. Por ello, lejos de ser un pasatiempo aburrido y carente de emoción, la recompensa sea simplemente personal, lograda en una carrera contrarreloj para ver quién logra la mayor puntuación, antes de que la arena del reloj se desplome sobre su fondo.
Entonces, y solo entonces, será en ese instante cuando nos venga a la cabeza la última ola de recuerdos de toda una vida ya pasada, y tendremos la oportunidad de irnos de este extraordinario rompecabezas con la mente tranquila, sabiendo que nadie conocerá mejor forma de recorrer los pasillos de esta maravillosa vida, de la vida que hoy mismo estás jugando.
Así que cuando termines de leer lo que escribo, mátate viviendo. Sé el escenario de tu vida, y no las butacas que reposan a ver lo que pasa, mientras aquél tren se aleja, para no volver nunca atrás.
Porque como decía el médico Gregorio Marañon:

"Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Porque descansar, es empezar a morir."


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