Yo iba a ser de las pocas personas que
haría lo que te prometía. Iba a ser el apoyo que nunca te iba a faltar. Creía
ser la esperanza por la que te levantarías cada mañana y la última sonrisa que
vieras antes de dormir. Siempre pensé que, por encima de todas las cosas,
cuando todo el mundo se volviera en nuestra contra, estaríamos el uno para el
otro.
Confiaste en mí y te tiraste a un
vacío que yo creía saber manejar. Te prometí limpiar las ventanas que cubrían
tus ojos de lágrimas amargas, y, tres años después no supe despejar las gotitas
de agua más importantes que tus ojos iban a imprimir en este largo tiempo.
Aún recuerdo, en aquel 9 de mayo,
cómo nos tumbábamos sobre un césped húmedo mientras la indecisión y tu risa
hacían de banda sonora a un momento mágico y sin marcha atrás. Tras una cascada
de sensaciones nos inclinamos el uno hacia el otro para arriesgar la amistad y
comenzar algo más. Recuerdo el primer, el segundo, y el vigésimo beso que me
regalaste. El tacto era tan suave que recuerdo no poder parar. Después te
paseaste furtiva por los entresijos de mis emociones, cultivaste con esmero y
dedicación la semilla que haría crecer un amor infinito, pero te olvidaste de
protegerla de una distancia hiriente, desgarradora y profundamente triste.
Al menos para mí, ha sido la
etapa más bella de mi vida, tantos momentos, emociones y sorpresas que me hacen
llorar sin descanso, aunque yo procure evitarlo. Has sido un icono, la mejor
elección de toda mi vida, porque a pesar de tener ahora un triste recuerdo
amargo, me has enseñado a querer, a ser yo mismo y sobre todo a demostrarme que
la vida no nos da todo lo que queremos, sino únicamente lo que necesitamos para
ser felices.
A pesar de todo, por mucho que decidas alejarte, por muchas vueltas que demos, siempre tendré un ojo puesto en ti, preocupándome y cuidándote desde lejos, porque aunque no lo creas, para mi no existe nada como tú, tan perfecta y sincera, tan buena y simpática. No miento si juro que siempre serás para mi. Lástima haber conocido a la persona perfecta en la situación equivocada.
Te desea lo mejor,
Raúl.
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