El mundo se ha vuelto loco. Sí,
loco. Promovido por la indiferencia a la que se nos ha acostumbrado todos los
dias en el telediario, radio y demás prensa informativa. Ya no importan
ideologías ni creencias de ningún tipo, sino de ser humanos, haciendo uso del
aquel corazón que se nos entregó y que nos distingue de las máquinas, un
corazón del que mucho presumimos pero poco utilizamos. Gente muere de hambre
todos los días, sabemos de millones de personas que comen lo que encuentran por
ahí, y sabemos de tipos que estafan y tienen cantidades incalculables de dinero
negro en sus manos. Y.. ¿Qué es lo que hacemos? Indiferencia. Como en todo.
Dejamos que se mueran, que sigan viviendo en su triste miseria, qué más da,
mientras nosotros tengamos nuestra casa, nuestra comida diaria, cuatro
caprichos al mes y nuestro equipo de futbol marque un par de goles, no haremos
nada. Contemplamos cómo la contaminación se apodera de nuestro mundo, cómo
centenares de especies se extinguen cada año, cómo la educación, la sanidad y
nuestros derechos se esfuman, cómo paises enteros se matan durante años y
muertos y muertos se acumulan en la caja tonta del salón. Y.. ¿qué hacemos?
Comprar el Marca, ver deportes cuatro y olvidarnos de que ahí fuera mandan los
de siempre y que algún día nos tocará a nosotros pagar por nuestra
indiferencia.

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